Señor Dios, te damos gracias por el don de este tiempo de Cuaresma, un tiempo de gracia y renovación. Hoy, al iniciar nuestra peregrinación hacia Ti, te pedimos que nos acompañes en cada paso del camino. Que el signo de la ceniza nos recuerde nuestra fragilidad, pero también la gran esperanza que tenemos en tu amor y en tu misericordia. Señor, en este tiempo de conversión, danos la fuerza para salir de nuestra comodidad, para liberarnos de las ataduras del pecado, y para buscar siempre tu luz y tu paz. Que, como peregrinos de esperanza, camines a nuestro lado, guiándonos con tu fidelidad. Te lo pedimos, Señor, con fe y esperanza, en el nombre de tu Hijo Jesucristo. Amén. Virgen María, Madre de la Esperanza, te pedimos que intercedas por nosotros. Que tu amor maternal nos inspire y nos fortalezca, y que, por tu mediación, podamos vivir este tiempo de Cuaresma con corazones abiertos a la conversión y al encuentro con el Señor. Amén. Paz y bien.